miércoles, 23 de junio de 2021

Cuento El Soborno

 

Hace muchos años, vio Dios que la maldad de los hombres en la tierra, en su mayoría era abundante y los designios de los pensamientos del corazón del hombre eran continuos cada día. Dios se arrepintió de la creación del hombre, tanto así que le dolió mucho en su corazón y pensó en barrer de la faz de la tierra a los hombres y animales que había creado, pero un tal Noé con su honestidad conquistó los ojos y el corazón de Dios, por lo que le ordenó la construcción de un arca de madera con sus aposentos y calafateada con brea por dentro y por fuera y algunas ventanas y ventilaciones en la parte alta de la misma.

        Por un lapso de 40 años Noé trabajó en la construcción de esta embarcación gigante, una vez terminado el trabajo por orden de Dios, Noé y sus familiares entraron al arca incluyendo también un par de animales de cada especie, es decir, un macho y una hembra, ya que en los próximos días comenzaría a llover con intensidad hasta generar el diluvio.

          Entraron al arca,  por parejas cada especie de animales. Noé designó al mono para que controlara en la puerta la entrada de los mismos sin que aparecieran tres o más por especie e impedir también la entrada de algunos de los cuales no les estaría permitido viajar en el arca, entre ellos los comejenes. Unos minutos antes de que al final llegaran, el morrocoy y la morrocoya, apareció un par de comejenes la hembra y el macho de estos inclementes insectos isópteros, al momento de intentar entrar, el mono saltando sobre la puerta les dijo:

            -Alto, no pueden entrar, ustedes no merecen tener una nueva vida después del diluvio.

            Pero como por la plata baila el mono, el comején le respondió:

            -Déjanos entrar y yo te doy una mano de cambur muy nutritiva y rica en carbohidratos.

            -Hagamos algo, trae dos, con una dejaré entrar sólo a la comejena y con la otra guardaré el secreto _solicitó el mono.

            El comején fue y gestionó apoyo para traer la mano de cambur con la ayuda de muchos comejenes y al fin entró la comejena como se había acordado, pero como en la puerta gigante de entrada al arca no se les solicitó pruebas de embarazo a las hembras animales, la comejena entró embarazada al arca.

            Moraleja: Todo sigue igual que antes y nada ha cambiado desde que comenzaron nuestras generaciones, por la plata sigue bailando el mono y seguirá haciéndolo por los siglos de los siglos.

 

Por Willian G.M

Del libro: “De Tinta y Papel”

 

 

GENUFLEXOS EN TIEMPOS DE HECATOMBE

 

Así pues, partiendo de la humanidad existente en aquel Edén, en el momento en que Caín asesinó a su hermano Abel, me da por entender que el mal es de la misma edad que el bien,  pues allí se extermina una parte de sus habitantes y si hago referencia a los momentos actuales, entonces, todo sigue igual desde los comienzos, todo tiende a una evolución con alguna maldición generacional en la búsqueda de hacernos daño. A medida que avanza la reproducción humana esta hace estragos a través del mal en su ambición por obtener poder por medio de la cual se originan las guerras, las invasiones y los sometimientos colocando de rodillas a los más débiles.

            Actualmente pareciera que ya los misiles, las balas y las bombas dejan de tener importancia y aparecen las armas biológicas en los laboratorios de las más poderosas elites para ser lanzadas contra la mayoría de los seres humanos inocentes, acompañadas del pánico, el miedo y la muerte, una vez todos atemorizados por unas gotas de saliva siguen haciendo estas guerras desde la mentira del hombre contra el hombre y entre capitalismos contra capitalismos paralizando al mundo entero y las economías provenientes del trabajo y el progreso. Más tarde los macabros genios de estos inventos aparecen con la vacuna o medicamento para las enfermedades virales generadas, obteniendo grandes sumas de dinero que luego se reparten en un equipo de trabajo conformado por algunos gobiernos y los medios cooperantes al hacerlo, pues, estos medicamentos mientras curan engañan, creo que el verdadero medicamento que cura es el que nace con amor en las manos y los talentos de científicos honrados.

            Los seres humanos de bien estamos a la espera de esa paloma mensajera con la rama de olivo y esa reflexión de que construyamos un mundo nuevo para comenzar de cero, de no ocurrir así, en algún momento, cualquier esquizofrénico de estos desaparecerá la especie humana completa.

Por Willian G.M

Del libro: “De Tinta y Papel”